jueves, 22 de mayo de 2008

El Pecado en las Iglesias.

Hablar del pecado, es hablar de un tema muy amplio. Sin embargo se limita al pecado en unos pocos hechos catalogados como relevantes, aquellos que se ven y son fácilmente de juzgar por que involucran a unos pocos, pero cuando el pecado se puede disimular se oculta bajo una falsa integridad. Hacen parecer lo que no se es moralmente, se intenta guardar la imagen a toda costa. Nos convertimos en religioso para algunos pecados e hipócritas para otros.
Limitar al pecado a tres o cuatro expresiones, es precisamente hacerle el juego al enemigo, al minimizar el resto del pecado.
La iglesia es como un escenario en donde todos profesan ser algo, pero donde no todos practican lo que profesan. Un cristiano falso, por si solo, puede retardar más el progreso de la iglesia, que lo que pueden hacer el resto de los miembros para extender la obra.
Los verdaderos cristianos sólo se preocupan por la calidad de su relación con Dios, mientras los hipócritas se olvidan de ella para lograr la admiración, los beneficios de los hombres: "Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres" (Mateo 15,7-9).
Dentro de las Iglesias, en muchas ocasiones se manejan y se tarifan los pecados de acuerdo al tipo de creyente, el que tiene una posición económica, ministerial, o sentimental, no peco o su pecado fue pequeño y los pueden disimular por que no se ha hecho publico, mientras que al creyente del vulgo se sanciona para ejemplificar bajo una falsa religiosidad se dedican a juzgar y no ha restaurar. ¿Donde queda el dirigir del Espíritu Santo en estos casos?
Mateo 23:25-28 - La gente es hipócrita cuando exteriormente pretenden ser justos, pero realmente no están deseando hacer las obras de justicia. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la hierbabuena, el eneldo y el comino, y habéis desatendido las cosas más importantes de la ley, a saber, la justicia, la misericordia y la fe. Estas cosas deberíais hacer, sin desatender aquéllas. Guías ciegos, que coláis el mosquito, y os tragáis el camello. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo exterior de la copa y del plato, mientras que por dentro están llenos de rapacidad y exceso. ¡Fariseo ciego! limpia primero lo interior de la copa y del plato, para que su exterior también se haga limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que a la verdad parecen hermosos por fuera, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros a la verdad por fuera os mostráis justos a los hombres; más por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.
1 Juan 2:3-6 - Si afirmamos que tenemos una correcta relación con Dios, pero no guardamos Sus mandamientos, somos mentirosos (Ap. 21:8.) Para conocerle verdaderamente y estar con El, debemos guardar Sus mandamientos y andar como El anduvo.
Mateo 15:7-8 - Las personas que dicen con sus labios que honran a Dios, pero no tienen esa intención en sus corazones, son hipócritas
Estamos de acuerdo en que ningún pecado, de quien sea, será excusado o pasado por alto. Las personas en pecado necesitan arrepentirse si quieren la esperanza de la vida eterna. Esto significa que los pecadores de las iglesias no serán excusados bajo ninguna circunstancias, ¡deben arrepentirse! Esto también significa que señalar los pecados de los miembros de la iglesia no excusará tampoco a nadie, no hay excusa para el pecado, solo arrepentimiento.
1 Juan 1:9 - El es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos si confesamos nuestros pecados.
Proverbios 28:13 - No prosperaremos si encubrimos nuestras transgresiones. Pero si las abandonamos y las confesamos, recibiremos misericordia.
Para finalizar, cuando se capta el verdadero sentido de la Palabra de DIOS no se discrimina el pecado por tamaño ni por el creyente que le cometió. El pecado es igual ante los ojos del Creador. Somos llamados a restaurar, a edificar y no a juzgar.